
Hace un tiempito, poco más de un mes, me tocó vivir una situación dolorosísima, que tiene que ver con el amor. Sufrí mucho, aún lo sufro de alguna manera. Aún trato de acomodarme a esta nueva etapa.
Sin embargo, apareció en mi vida una persona que me devolvió las esperanzas. Es raro porque es un hombre con el que me encanta compartir una charla y sin embargo es poco lo que hablamos. No lo conozco demasiado, se poco de su vida…pero saber que existe, que el está en alguna parte de la ciudad me hace sentir bien, hace que el cielo se despeje al menos por un momento. Logro olvidarme de lo que me hace daño cuando cruzamos unas palabras.
Hoy me sorprendió la tristeza, el miedo… me di cuenta de lo que siento, de lo que a mi me despierta este hombre, esas ganas de tenerlo cerca, esos saltos que siento que da mi corazón cuando lo escucho. Me di cuenta que me gusta, yo pensé que me gustaba simplemente hablar con el por el medio impersonal en el que lo hacíamos, pero llegó el día en que me di cuenta que me gusta hablar con el, porque me gusta el.
No sé si la tristeza y el miedo que siento, ese nudo bien apretado en el medio de la garganta, se debe a saber a ciencia cierta que me gusta nuevamente un hombre, o por la posibilidad de que lo que a mi me sucede, me pase solo a mi.

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